Ómnibus

Entre la lluvia, el café, mis vestidos y un par de libros, se asoman los adioses de un mañana que será tan para siempre como el domingo en un papel. Un pasaje a ninguna parte y el tiempo que nos abraza la memoria, que nos transfiere los horizontes, de vos acá y yo allá, de nosotros nunca y tarde. Las vidas que corren como las agujas, que nos vuelven vulnerables, que nos despiertan y nos duermen al mismo tiempo. El cielo cerca, tan cerca que se transforma en precipicio, donde se caen los sueños y dan a la calle del presente. Una maleta vacía, un cuaderno atiborrado de nubes y desde atrás se oyen los pasos de mis zapatos. Esta vez es temprano, no hay paraguas, estás lejos y me quiero.



Hasta Febrero.