no (desesperación)

Es raro cómo se puede perder la inocencia de golpe,
sin saber siquiera que se ha entrado en otra vida.


Una habitación vacía. Todavía ropa tirada en el piso, entremezclada entre cuadernos y hojas sueltas. No quedan libros, me los llevé como paragüas apenas empezó la lluvia. Quizás desde ahí empecé a ser otra, cuando salí corriendo bajo el techo para no mojarme. Me busco en las paredes y no sé dónde quedé. Tal vez en los papeles, la sucia materialización de los recuerdos. Me quiero leer pero todavía tengo miedo. Me esquivo. Busco un pañuelo, algo que usé cuando fui mía. Me tiro al piso y lloro. Mi yo no sabe por qué lloro, pero el otro que me mira desde el rincón de la ventana me percibe hasta en lo ausente, hasta en su propio cuerpo. No me abraza porque lo dejé hace tres meses (quiero decir que me dejé hace tres meses.) Respiro. Intento hasta el hartazgo transportarme a mi memoria, volar en tiempo a este mismo espacio. No puedo. Apenas una débil sensación que carece de imagen. Sensación de libertad. No puedo. Ya no soy libre. No puedo. Sólo recuerdos ajenos de este principio que soy: gritos desaforados, portazos que nunca se cierran, intentos de matar todo lo que existe para vivir. Para sobrevivir. Me levanto. Tomo los papeles. Tengo miedo pero tomo los papeles. Leo y ya no es idea, es certeza: hasta mi letra es otra. Quizás porque mis manos no habían secado tanta lágrima. No entiendo lo que dice, inconmensurabilidad: incompatibilidad de paradigmas. Ahora sí recuerdos míos: encerrarme en el placard para escribir. Escucharme desde otras canciones en la cama. Cama que no está. Dibujos. Y de repente, gente que supo verme. Extractos de abrazos, de caricias, de suspiros. Me siento libre. Me siento libre y entonces me miro y estoy encerrada, pero ésta vez el placard es mi cuerpo, cuerpo con tiempo como puerta. No puedo correr de este presente; no puedo como antes abrir la puerta del placard y acostarme en mi cama. No puedo porque mi cama no está, porque la habitación está vacía: porque yo soy la habitación.

8 comentarios:

  1. Sin palabras... Hermoso como escribis!
    No creo que se pierda la inocencia del todo nunca, al menos yo no la quiero perder, porque es seguir creyendo. Uno tiene muchos principios en esta vida, y la que hoy tal vez ves de lejos, la que no podes reconocer forma parte de la que hoy sos. La evolucion de una persona que crece, y crecer es vivir! Mirarse, verse, reconocerse. Reencontrarse con una misma, sentirse vacia y volverse a llenar.
    Besos!!!

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  2. Menuda metamorfosis. Se ve algo agobiante, incluso.

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  3. sonrisa, bostezo, habitación.

    jajaja, un beso

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  4. Sublime.

    Qué placer leerte. Qué fuertes las imágenes que obsequiás.

    Y esa musiquita de fondo...


    Abrazo.

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  5. wow ,me dio escalofríos
    bellísimo como siempre
    un placer pasarse por acá

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  6. Loca, es muy bueno! te felicito, te mando un abrazote... encontrate, dale que podés!

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  7. Fuerzas, yo creo que, aún cuando así no lo pareciera, se puede salir de cualquier prisión. Vale ponerse un segundo en la mente de esa persona que es, a futuro y al cruzar caminos, el amor de tu vida. O simplemente alguien, distinto.

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