calma

Ayer salí del bar, caminé sola hasta la parada del colectivo y me perdí apropósito en un desconocido Buenos Aires. Era sólo un cuerpo, la introspección había desaparecido para sentir, poco a poco, el frío en los huesos. Me auxilié en la ventana de una vieja casa, donde una música se interponía entre la persiana y el aire. Miré el cielo, plagado de nubes en forma de espiral, y busqué a la luna entre las ramas de los árboles. Siempre me resultó inextricable encontrarla desde la calle. Siempre, pero no ayer.

10 comentarios:

  1. Al fin y al cabo, era un sitio desconocido.

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  2. Y después llegué yo y todo fue alegría y zombies. (no)

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  3. Seu blog é muito interessante...
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  4. es necesario perderse después del bar y seguir mirando por la ventana desde el cuarto. antes preferiria no sé, hacer un curso de yoga vikingo antes que rezar

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  5. me gustan esos días en los que sales a pasearte sólo por el placer de perderte, de sentir duro el frío y olvidarte de todo lo demás. Es como si le dieras de comer al espíritu y lo que nos envuelve cobrara algún sentido. Un placer leerte. Dices cosas hondas con las que me identifico. Besos

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  6. hoy necesito una gran cantidad de lunas sin edificios a mis lados.

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  7. La búsqueda de la luna es siempre un juego misterioso. Y el que más me gusta.

    Gracias por la entrada.

    Beso

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  8. esa esa esaaa me gustó el cambio, los colores, los farolitos, tiene onda!!

    (ah, si, reviví)

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  9. "inextricable", me sorprendió esa palabra.

    Muy bien, me gustó el texto.

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