cadáver exquisito I

"Es una técnica usada por los surrealistas, y se basa en un viejo juego de mesa llamado "consecuencias", en el cual los jugadores escribían por turno en una hoja de papel, la doblaban para cubrir parte de la escritura, y después la pasaban al siguiente jugador para otra colaboración."

Noche porteña, lejos del arrabal melancólico del tango, dos almas se pierden por Palermo con aires de Brasil. La tercer botella de ron arde en la noche: sexo con ancianos, morbo de Palermo. El cigarrillo es un imbécil.

Dos destinos se entrelazaban en el mismo humo añejo como desde siempre: la misma fotografía y el mismo ron. Todo lo que existe tiene vómito. "El placer nos devoró las uñas ¿Hasta dónde habré de comerme tus huesos?"
Del cielo y el vómito nacieron sus peores infiernos, las confesiones sobre sexo con background rojo, todo lo que surgía del alcoholismo de esos dos. "Aullo en torno a tu sombra, mi lengua de ron tiene tu muerte, no existe asilo para mi noche."
La oscuridad nocturna los absorbió en la estufa del comedor. El ron cumplía su efecto, y de beso en euro, la alfombra revivió el espíritu idiota: "Palermo no tiene territorio para coger, el ebrio es mudo, el telo se resquebraja entre tanto rojo". No, no hay alfombra, sus oídos se suicidan en la garganta, el hielo quema los ojos.
El bucle de su flequillo fue suficiente para el orgasmo. Cayeron desfallecidos en la Torre. Quizás alguno pensó en la decepción del naranjo deseado cuando cerró los ojos al sueño: "Ese paladar me asfixia. Todo tu cuerpo, mi saliva. Te acabo los huesos en el exacto instante donde la mutación es eterna. Mudo mi boca a todo tu vómito... no existe alfombra".
¡Qué tragedia la existencia! Toda su vida se reducía al fracaso cuando miraba su par de manos que cual pinzas de cangrejo sujetaban una miseria de realidad. "Te recorro cada fibra de este infierno. El sexo es territorio impenetrable, no bastan mis dedos para existirte. ¿Por qué tu paladar quema mi cuello? Tanto fantasma entre esos ojos, tanto volcán en esta boca... ¡No existe alfombra, imbécil! No existe."

"El fetiche", Eugenia & Florencia.

9 comentarios:

  1. No sé por qué, pero leer esto con este calor me ha sentado hasta bien.

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  2. sólo puedo decir que me encandila. Besos

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  3. faa, te estas superando, esta y la anterior fueron realmente geniales...

    mirá quien habla de ebriedad... jajaja

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  4. si, aqui vivo. debo decir que me quejo de llena porque en el fondo me encanta. es bellísimo

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