para leer mientras mirás el partido

¡Ay, mi querido drogadicto! Tenías la boca roja cuando llegaste; los ojos de Ana o la nariz de Julia. Juro que la idea de verte convulsionando me tentó mucho, pero eso no fue lo único. Verás, intuyo que esas mujeres hacen el amor de la misma manera en que se toman el colectivo. ¡Ay! Hasta me las imagino pidiéndote que te desnudes como una vieja pide el asiento. Son tan graciosas las sumisas que sólo se atreven a dar órdenes en la cama. Y decí que no abren la ventanilla para ver el tráfico, ¡si se enterasen de tus trabajos sucios! Hipócritas, estoy segura de que las dos toman. La otra vez Ana, en la fiesta de mi profesor, tenía los ojos como dos frutillas; y a Julia no hace falta ni verla para darse cuenta. ¿Sabés, mi amor? Todavía no entiendo tu obsesión por ellas. Sé que no podés concentrarte únicamente en mí, y vos sabés que es lo que menos quiero, pero hay mujeres (mu-je-res) en todas partes y vos siempre fuiste un seductor. Pienso que si fueras un poco menos egoísta y trataras de ayudarnos a ambos, mi escritura mejoraría bastante. Ya hace un tiempo que tus relaciones vacías no me inspiran; antes, del sólo hecho de imaginarte con otra, creaba cosas fantásticas. Pero ahora, cómo pretendes que nazca la belleza si lo único que me das es gracia. Gracia, mi amor: me río mientras prendo la hornalla, me río cuando hundo el saquito de té, me río en el detergente. Mirá que trato de agarrarme de, no sé, la envidia. Trato de que, entre el papel y mi cuerpo, surga la bronca, la angustia, la tristeza de que estás con otra. Pero no, es imposible; a veces, se me ocurre negarte ver a las demás sólo para ir en contra de mí misma y que la reacción sea justamente a modo de palabra. ¡Uf! Es todo tan tedioso, te escribía sólo por necesidad de usar la lengua y terminé en lo mismo de siempre. Esta manía de las mujeres, esta puta descendencia que no puedo evitar. ¿Por qué siempre la queja? ¿Por qué? ¡Olvidate de todo lo que te escribí! Te voy a dar la carta sólo por fidelidad. Traé cigarrillos en el entretiempo, sabés que me gusta quedarme acostada los domingos.

6 comentarios:

  1. magnífico. Este texto atrapa una esencia, una verdad muy grande. Besos

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  2. Increilbe, tenes una forma de escribir de la puta madre.

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  3. y me hiciste acordar que deje la hornalla prendida con el agua pal mate! un gusto pasar nuevamente por aquí :)

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  4. Qué bueno leerte, no me canso de decirlo.

    Abrazo.

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  5. Espectacular, este texto, de lo que más me ha gustado tuyo últimamente (y eso que todo me gusta bastante). Muy muy bueno! :)

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