...

Él abrió la ventana y encendió el último cigarrillo. El cielo era el empapelado de lo absoluto; las nubes, el principio del infinito. Tenía la boca de humo, los ojos cerrados y el cuerpo sin sombras. Desde la habitación, Spinetta lo cosía al vidrio y lo descosía al tiempo. De pronto, sintió que en el aire -en su voz- nacían alas. Y entonces, sin alas, voló el balcón.
El trueno fue palabra; la lluvia, sinfonía.

12 comentarios:

  1. Puuff, la atmósfera que creas en cada texto es impresionante.

    Abrazo!

    ResponderEliminar
  2. Ay pero que lindo flor! Me encantó! Esto es lo que me encanta leerte! Truenos que hablen, lluvias en sinfonía! Besos!

    ResponderEliminar
  3. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  4. bellísimo texto. Es para mí un misterio que debo resolver la cercanía de aliento con qué utilizas la tercera persona. Difícil, muy difícil. Besos

    ResponderEliminar
  5. No se puede asi !
    para que me gasto en tener un blog si vengo y leo estas cosas:P usted es increíble
    saludos y no le deseo suerte porque escribiendo asi ya la tiene y no la necesita.

    ResponderEliminar
  6. "tenía la boca de humo"

    todos tus escritos desprenden una hermosa levedad nublada y melancólica... me gusta mucho! :)

    ResponderEliminar
  7. sos buena... muy buena. me encanta como y lo que escribís. saludos uruguayos

    ResponderEliminar
  8. Gracias por pasar de visita siempre.

    Sí, un café para hablar de las palabras y movernos al son de su magia.

    :)

    ResponderEliminar
  9. Un groso el flaco.

    Me gustó.

    Saludos.

    ResponderEliminar