en el vórtice de la desesperación

Sos un hijo de puta un reverendo hijo de puta. Todas las noches la tristeza el miedo la bronca me carcome la piel y me pregunto cómo hacés para dormir cómo te acostás en esa cama en la que me robaste el sexo porque me lo robaste me lo arrancaste y soñás ¿soñás? cómo soñás cómo el sueño la vigilia cómo despertar tomar el desayuno cómo el insomnio porque mi insomnio mi sueño mi todo es siempre pesadillas es siempre tu cara tu boca tus dientes masticándome el amor todo el amor te comiste te atragantaste me escupiste el cuerpo la madrugada el diario la calle me vomitaste toda la ventana y me cerraste como se cierran las persianas: de golpe. Ya no le tengo miedo a la muerte a la angustia al dolor al vacío: te tengo miedo a vos miedo al monstruo a ese monstruo que te crece adentro que cada vez es más grande que ocupa toda la casa que cada vez más dientes más maldad más el filo del cuchillo clavándome la ausencia. Ya no tengo territorio no tengo territorio mi territorio es la inocencia mi inocencia se fue con el gemido se fue en tu cama en tu boca en tu morbo te llevaste mi lugar mi lengua mi cuerpo soy una conspiración de palabras soy la memoria el fantasma la suciedad. A dónde iré a llorar dime a dónde a esconderme de qué manos me abrazaré cuando todas las manos son las tuyas tocándome arrancándome de qué manera podré mirar a los otros sin tener tus ojos cómo despertarme en este cuerpo sin sentirte en qué sonrisa refugiarme si mientras me curtías mostrabas los dientes mostrabas la felicidad cómo ser feliz sabiendo que vos lo fuiste en la luz en la sombra en la cocina en la alfombra y sobre todo en mi sexo.