diario (2): carta desfechada un tres de luna

Estuve estudiando toda la noche la relación de los astros con tu universo celeste; advertí que entrar en tu cuerpo era también aprender a descubrir los asteroides, los cometas y las curvas de luz. Por un instante, tuve miedo de que los astrónomos se percataran de tu existencia, de que dejaras de ser un ente decididamente mío para comenzar a suceder en los otros. Imaginé a cientos de sujetos dispuestos a explicar el origen de tu cuerpo, observando tus movimientos y tus constelaciones no con la lucidez del sentimiento, sino con la nimiedad de un interés geocéntrico.
Encontré además, en la magnitud de la ausencia, tu calendario lunar; y comprendí que mi mundo hallábase inmóvil frente a tu alma.

2 comentarios:

  1. Inmovilidad, memoria, inmovilidad, memoria, inmovilidad,,, y en ese juego a veces aparece un oscuro afán creativo; descubrimos que el otro nos pertenece, la ausencia del otro nos pertenece... creo que eso hoy en día me da temor,
    Un fuerte abrazo.

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