de lo endeble

el deseo, dormido
de vos -o tu ausencia-
cantaba, en mi cuerpo
un desfile imposible

y en el fondo
(esa perpetuidad de nada,
inalcanzable)
troquelados de tus ojos
bailaban el vals
en mis manos

habré dolido
apenas
la herida
inasequible

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