arrojarse al mundo

Para escribir es imprescindible arriesgar, al menos, un poco de nada: hacer una plastilina invisible con la falta y distorcionarla en formas infinitas. Por ejemplo que -me hice un té a las cinco de la mañana- quiera decir -tengo miedo del miedo- o -no sé cómo dormir mi propio sueño-. Para el caso del silencio, lo mismo cualquier cosa: -todos los días me compro un globo azul- o -ayer y mañana puedo lo que nunca-.

4 comentarios:

  1. Es la argamasa del latir,
    el fondo del ensueño,
    despejar la cancha quiere decir
    que lo dejaré todo.
    Un lunar, los championes acordonados,
    las siluetas lúgubres.
    Decir que tengo miedo del miedo
    es como sentir la pasta suprema
    del ser uno mismo;
    y saberse
    sin elección
    por una vez;
    ¿acaso?

    Gracias. Siempre te volvés poesía.
    Beso!

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  2. La Literatura es trabajo pesado de la mente y el alma en acción. No todos pueden hacerlo; muchos sí, pero otros no tenemos el don de saber mezclar palabras. Y seguimos 'currando' igualmente. Si se me permite la referencia evangélica, es una red que atrapa a muchos; unos quedan y otros son soltados.
    Menos mal que sos del primer grupo.
    Salud.

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