imprevisibile azul

De toda percepción se desprende una certeza ineludible: tal vez, que vos te ibas y yo me quedaba sola para nunca, o nada de estar juntos hacia ningún lado. Me acuerdo que mi luna llovía como si se delatara a sí misma, y tu cielo debajo insistiendo en no quedarse gris. Te pedí todo lo que no supe llorar, y acaso te callaste porque anunciabas mi silencio. De pronto, los dos sentados en una confesión como de noche: fenecer de lo que no se pudo hasta inventarse para siempre.

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