mapa de la inocencia

Él hizo un breve discurso de la luz, entre azules apilados y una caja de silencios. "Trazar, a modo de pincel mudo, un dibujo de ternura que quiera morir la infancia". No supe: esbozé lo no sabido como por las dudas. De pronto se durmió plegado al vidrio. Cerró el cuerpo como si cupiera un interruptor posible. Tuve un miedo (cercenado) en la punta de la lengua, algo de sentirlo todo y no decir porque la nada. Quise despertarlo, conceder la lluvia, prevenir el mundo. Acaso la tristeza me prohibió lo cierto: me acosté, muy por encima de mí, a su propia noche; y de golpe sentí como un pincel partiendo de mi espalda hasta su cuello: la infancia apagándose despacito a despacito en el abrazo.

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