contar hasta dónde

Hicimos así: vos venís, te vas, yo llego, siempre tarde. Como si jugáramos a las escondidas y no fuéramos ya los niños sino el escondite. Me alcanzan las ansias de querer ir corriendo a tu cuerpo para resistir el deseo (1, 2, 3). Entonces, me quedo quieta como si accionara, de golpe, con el adentro. Se abren, a mi propia noche, las imágenes. Se repiten hasta el cansancio. Son como recortes ínfimos, que yo misma hago encajar: tu cintura, en despacio, mis manos. Es una invención salvaje. Me funciona para empujar el llanto. Hago el olvido con tu manera de decirme, en voz baja (a los oídos). Apenas llego a las manos abajo del vestido. La figura permanece. La reincido, una y otra vez, con fuerza, adentro de mí misma. Vos -pienso- muy en el fondo. Hasta que es un de golpe (1,2,3) tu cuerpo, como si jugáramos a las escondidas y fuéramos los niños ya sin el escondite.

2 comentarios:

  1. Vuelvo a mis 19 y firmo desde mi Blog, ya abandonado pero intacto.
    Que lindo flor, que lindo leerte. :)

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    1. Ay, tu adolescencia intacta. Qué lindo vos y tu blog. Gracias, Flor.

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