la niña

para Lucila

Había una vez, y otra y otra. La niña sonríe. Como si estuviera en una fiesta donde el terror le alcanzara la nuca. Esconde una mano abajo del vestido, se toca los párpados. La imagen se repite, no cesa. Ella es todas las veces. Y otra. No lo sabe. Apenas lo percibe. Como si intentara, con cuidado, hacer la noche. Esconde la mano abajo del vestido, y es casi siempre lo mismo (quiero decir la niña).
Hay una vez, y otra. La niña sonríe. El terror la persigue. Pero ella se toca los párpados. No cesa. Hace la fiesta como si estuviera, de golpe, por salir de la infancia -y es casi siempre lo mismo-. No lo sabe. Ella sonríe.
Había una vez: quiero decir la niña. Como si la noche abajo del vestido y otra.

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