en el acto del aborto

Como si cargara a un hijo muerto, mutilado, en el medio del pecho. A eso se le llama amarte ahora que no estás. Le doy de beber leche al cadáver, lo amamanto con asco. Le enseño a hablar en qué idioma, contra dónde. Le canto como si estuviera vivo. Después sueño con ser la madre horrible que lo empuja al vacío con tal de no hacerle de comer, de no alimentar su falta. Pero es siempre lo mismo: el bebé muerto llora y llora. Hace arcadas. Se compunge. Me vomita. Yo le hago por favor en mis brazos como si no importara. Soy la madre en su velorio interminable: no me canso de esperar que resucite.

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