MADRE DE NADIE

No se hacen historias con mi herida. Yo no tuve adentro a dios -como una virgen castrada- y lo parí para el dolor del mundo. Mi cuerpo apenas una catedral rota, incendiada, hecha de pájaros. No se harán plegarias con este llantito de huérfana y pedir limosna no alcanza. Yo no me embaracé sin abrir las piernas ni tuve derecho a que pronunciaran mi nombre sin pausa.
Mi hijo no existe. Ésa historia no le importa a nadie. No tiene comienzo ni final: es nudo en sí misma. Ésa historia no termina de nacer porque está muerta. Yo escribo lo que nunca tuve pateándome de adentro el cuerpo.